Finalmente, luego de pasar por temas muy interesantes y controvertidos, en esta entrega llega a su final nuestra serie de TRANSFORMACIÓN DIGITAL. Hemos dejado para este artículo, una tecnología que ha venido a cambiar radicalmente la forma en la que se manejan muchos aspectos en el mundo financiero y que progresivamente ha comenzado a participar en muchas otras áreas de la vida del ser humano, entre ellas la administración pública.

La cadena de bloques o «blockchain», está considerada por algunos autores como una de las tecnologías más disruptivas desde la llegada del internet; desde hace algunos años se encuentra en profunda discusión y análisis en las agendas de muchas instituciones de la administración pública.

Hay varias razones que explican este fenómeno: en primer lugar, es una tecnología que se caracteriza por generar confianza en la información y los procesos en circunstancias donde el número de actores, o usuarios, es grande y heterogéneo. En segundo lugar, blockchain crea trazas que facilitan el control y permiten saber quién ha hecho qué y cuándo; convirtiéndose así en una herramienta para contribuir a la transparencia. En tercer lugar, no necesita de una autoridad de certificación centralizada para gestionar los accesos y el uso de los servicios por grandes grupos de usuarios. Finalmente y no menos importante, el desarrollo de sistemas basados en blockchain, si es completado con éxito, podría llevar a ahorros de costos significativos.

Buscando una manera sencilla y simpática de explicar esta tecnología, aún compleja de entender para muchos lectores, nos encontramos con una historia jocosa en las redes sociales que a nuestro juicio explica muy bien algunos fundamentos de esta tecnología; a continuación les compartimos la anécdota:

Unos alumnos, que no habían estudiado nada para un examen, deciden buscar una artimaña estudiantil para conseguir generarle compasión al profesor y obtener de esta forma unos días más de margen para estudiar e ir bien preparados. Para ello, el día lunes que tenían el examen, se presentan ojerosos y alterados ante el profesor, explicándole que volviendo de una boda el día antes, tuvieron un accidente con el vehículo; gracias a Dios todos ellos salieron ilesos, pero estuvieron durante toda la noche en el hospital acompañando a otros amigos que sí resultaron heridos. El profesor se apiadó de ellos y, viendo su estado de shock, les dijo que les haría el examen algunos días después, una vez que estuvieran más calmados y concentrados. El día del examen, con la moral alta, tras horas y horas de estudio, se presentan ante el profesor y éste les ubicó en aulas separadas para examinarles. El examen constaba de las siguientes preguntas:

  1. ¿Quién se casaba?
  2. ¿A qué hora fue el accidente?
  3. ¿Cuántos vehículos estuvieron involucrados en el accidente?
  4. ¿Color, marca y modelo del vehículo en el que ellos viajaban?
  5. ¿Nombre de los amigos heridos?

El profesor además les colocó la siguiente nota al final del examen: si todos contestan igual a estas preguntas tendrán la máxima calificación.

El profesor no necesitó recurrir a un tercero de confianza (policía, bomberos, autoridad de tránsito, servicios de emergencia, hospitales, etc.) para verificar la historia que le contaban sus estudiantes; sólo necesitó validar la historia de forma distribuida; si todos contaban la misma historia, daban datos concretos y proporcionaban el mismo nivel de detalle, estarían diciendo la verdad.

Esta es una de las características de Blockchain, eliminar la figura de un tercero de confianza que de fe sobre un dato concreto. La idea es basarse en una validación distribuida por un conjunto de personas (nodos); que todos confirmen que ese dato es correcto.

Esta jocosa historia ilustra de manera muy simple y gráfica tal vez la característica fundamental que da origen a la tecnología de Blockchain, la idea de generar transacciones entre dos o más individuos sin que exista un intermediador requerido para dar validez a la operación.

 

Como parte de las ventajas ya identificadas que ofrece la tecnología de Blockchain a la gestión de políticas públicas 4.0, se tiene que:

  • Resuelve una de las grandes preocupaciones de la ciudadanía 4.0: la seguridad de los datos de millones de personas y la inviolabilidad de las bases de datos de la ciudadanía
  • Por su propia naturaleza, apuesta por un modelo de transparencia abierto y participativo, pero a la vez seguro, lo que habilita la posibilidad de procesos electorales telemáticos, una de las grandes aspiraciones de la sociedad actual
  • La inviolabilidad de las transacciones y registros habilitan una verdadera revolución en las relaciones de la ciudadanía con las instituciones públicas. Aquí podemos encontrar contratos inteligentes que serán indispensables para asuntos tan importantes como registros o títulos de la propiedad, pagos, certificados legales, sanitarios, etc.
  • Permitirá descentralizar los procesos y ofrecer a la ciudadanía una gestión transparente y segura para los contribuyentes y empresas
  • Mejora de todos los procesos de licitación, concursos públicos y lucha contra el fraude tanto desde el punto de vista de la seguridad, como en el terreno de la recaudación de impuestos o pagos, que gracias a los contratos inteligentes podrán avanzar y consolidarse

Hoy en día, las agencias gubernamentales de todo el mundo exploran las posibilidades de uso de la tecnología blockchain para hacer que sus servicios sean más eficientes, rentables, seguros y transparentes; y por supuesto, están buscando la forma en que blockchain pueda aumentar la confianza en los procesos gubernamentales. La Unión Europea, por ejemplo, en el año 2017 destinó fondos por un total de € 30 mil millones para la inversión en investigación y desarrollo de blockchain, monto éste que se suma a otras sumas millonarias previamente invertidas en este tema.

La realidad es que hasta ahora se ha publicado mucho sobre el potencial que la tecnología podría tener en el sector público, aunque muy pocas publicaciones ofrecen algún tipo de guía contundente que habilite detalles para su implementación. En la práctica, a nivel mundial, son pocos los gobiernos que han implementado algún programa piloto utilizando blockchain, y menos aún aquellos que brindan servicios públicos utilizando esta tecnología. A continuación mencionamos algunas iniciativas que se están llevando a cabo en diversas partes del mundo para hacer uso de esta tecnología y aprovechar su potencial para generar mejoras en la administración pública:

  • Procesos electorales digitales y fiables

El sistema de encriptado de datos y la seguridad en las comunicaciones en los que se basa la cadena de bloques la convierte en una oportunidad para impulsar las bases de un modelo electoral digital que garantice la fiabilidad de las votaciones a través de internet, una de las grandes apuestas para un nuevo modelo de gobernanza

  • Registros hospitalarios blindados

Este proyecto desarrolla soluciones para garantizar la privacidad de los datos sanitarios, su acceso compartido entre centros hospitalarios evitando la duplicidad o datos erróneos en los historiales médicos y de esta forma generar pagos y transacciones seguras con las industrias farmacéuticas

  • Empoderamiento de los agricultores

Se busca garantizar el cumplimiento de los acuerdos entre agricultores y cooperativas con sus compradores y distribuidores. Para ello se impulsa la figura del contrato inteligente que suscriben ambas partes y que queda guardado y recogido para garantizar los pagos en las cantidades acordadas.

  • Sistemas para detectar noticias falsas (fake news)

La lucha contra las noticias falsas (fake news) se ha convertido en una de las prioridades para gobiernos, empresas y redes sociales como Facebook, Twitter o Youtube. Para evitar su propagación ya se han puesto en marcha iniciativas blockchain como la polaca Userfeeds que pretende crear un registro fiable de informaciones que, en alianza con las grandes plataformas de internet, las coloque en las primeras posiciones de búsqueda

El potencial que tiene la tecnología de Blockchain para contribuir a la transformación digital del sector público en el marco de la realidad actual es indudable. La capacidad de generar un sistema sin intermediarios que permita aumentar la confianza de los ciudadanos, la eficiencia en situaciones en que la madurez digital no está presente, la gran transparencia que puede brindar a democracias digitalmente maduras y la seguridad de los datos, son razones suficientes para creer en la tecnología.

 

Todos y cada uno de los elementos que presentamos en esa serie de TRANSFORMACIÓN DIGITAL son realidades tangibles en nuestro mundo actual, que definen en muchos casos la brecha tecnológica entre personas, empresas, instituciones e incluso países.

La sociedad en la que vivimos hoy, a diferencia de épocas anteriores, tiene una gran apertura, disponibilidad y en muchos casos facilidad de acceso al conocimiento. El reto verdadero está en nosotros, las personas, líderes, ciudadanos y en nuestra capacidad de empoderarnos de esos conocimientos, utilizarlos, experimentar y llevar adelante una sociedad más justa, eficiente y guiada por valores y principios que generen la máxima suma de bienestar para sus integrantes.

Con este articulo llegamos a la última entrega de políticas 4.0 con una importante reflexión desde la mirada del ciudadano, gobierno y las tecnologías.

Simón Rausseo y Henry Rodríguez.

Cavecom-e y Bam-Mentor